Debería ser matrimonio en toda España

Hay una tierra que no tuvo el placer de conocerla hasta el verano pasado. Un mundo a parte dentro de una región, de una provincia, incluso se forman comarcas dentro de una comarca. Tan solo un fin de semana dio para percibir un viento fresco, distinto –humana y culturalmente- , donde la naturaleza ocupa placenteramente tu cuerpo sin armamento ni armas de destrucción masiva. La comarca del Bierzo, cuya cabecera es la ciudad de Ponferrada, es uno de esos sitios que de lejos ya lo identificas: ahí se debe de comer de puta madre. En general, en toda la provincia de León.

Y esa cultura gastronómica, esa idolatría por la comida se hace patente en aquellas rutas ‘bareras’ en las que te puedes pasar ratos largos sin acordarte de la hora, del trabajo y de ti mismo. Hablo de esto como de una añoranza, de una necesidad para todas las partes que seguro calaría muy bien en la provincia de Valladolid. Algo olvidado, fuera de la cultura actual. También de la economía, del afán por abarcar. Hablo de la cultura de la tapa, esa que, con un cortito de cerveza o un mosto, te regalan directamente en esas tierras fronterizas con Galicia.

Parece mentira que en la ciudad donde se celebra el concurso de pinchos más importante de España no exista esa tradición que saca a la gente de sus casas y la lleva a la barra del bar a pedir el vino y la tapa como una sola unidad, como un cuerpo único lleno de vida y alegría. Sinceramente me parece penoso que la hostelería de Valladolid –hablo de la capital castellano-leonesa porque es donde vivo- no se aplique el cuento y, ahora en tiempos de crisis, aproveche para, como digo, sacar a la gente de sus casas a por el pincho y el chisme. Para adquirir un matrimonio gastronómico que debería ser inseparable y no una separación que, cuando la juntas, provoca un lanzamiento de navajas hacia tu espalda y una mano que entra a saco en la cartera.

En el Bierzo, como en el Húmedo de León, como en alguna localidad manchega, como en cada vez menos puntos de España, saben lo que el cliente quiere y se lo dan. Porque, aunque quieran pintar lo contrario por estos lares, es evidente que les sale rentable y mucho más si existiera.

Lo que provocan aquí es que, en un momento dado y sin ya ni un duro en el bolsillo, llene mi nevera de cervezas y la despensa de productos de la tierra y me tome los pinchos en casa. Ellos se lo han buscado.

Published in: on noviembre 7, 2008 at 8:29 pm  Dejar un comentario  
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